Las
expectativas inflacionarias son altas. Si en una economía toxica, con alto
grado de intervencionismo estatal, fuerte presión fiscal e irresponsabilidad
en el manejo de la hacienda pública, la inflación supera el 52% anual, es
evidente que la política económica es distorsiva y con grave daño a la sociedad.
Interesa en
este contexto remarcar los desafíos
de solvencia para el sector privado, por cuanto éste deberá afrontarla con una perspectiva de corto plazo, ante la evidencia que la economía está
en piloto automático y no hay tripulación idónea ni creíble para enfrentar la
tormenta.
La falta de planificación tiene su costo. Al fenómeno económico de la inflación hay que combatirlo no promoverlo, porque ello provoca entre otros efectos, depreciación monetaria y elevados índices de pobreza.
Se advierte una gran desorientación y un estado de parálisis
permanente en las autoridades del gobierno, al que, en este contexto de incertidumbre, se le
ocurren ideas impracticables como la de trasladar la capital federal al norte
del país . Desviar la atención de los problemas urgentes, no es la solución.
Se reconoce que la inflación es el veneno más mortífero para la economía, siendo los responsables de su nacimiento y propagación, quienes están a cargo de la política económica y el Banco Central. Cualquiera sea el color del gobierno de turno, a la indisciplina fiscal se suma la acumulación de deuda crónica. Cómo no hay sanción penal ni limites de ninguna naturaleza, la pseudo dirigencia no asume obligaciones y continúa generando déficit público para que los contribuyentes soporten.
Con acierto se dice que el costo de esta imprudencia siempre recae sobre las clases vulnerables y el sector privado, quienes en silencio
y total sumisión aceptan la emisión monetaria sin control y el aumento de
impuestos, únicas herramientas de financiamiento del Estado ante el cierre de
mercados.
Niños alemanes recortando billetes, ante la desvalorización del marco, provocada por la hiperinflación en 1921/23. Imagen: https://elceo.com/ |
Con los guarismos de inflación, no se puede dar marcha atrás, y el único antídoto para sanar a la sociedad de esta enfermedad como lo hizo Alemania en el S.XX es con alta dosis de disciplina y gestión fiscal. De mas esta considerar, que ambas cualidades están ausentes en todas las administraciones públicas desde hace mas de 70 años.
Simple es
reconocer que, ante este contexto de variables muy negativas, no hay
productividad ni innovación posible, por lo cual la recesión y la crisis se
retroalimentan. Muestra de la
incertidumbre en la administración de la cosa pública, es sin dudas la
inconsistencia del presupuesto presentado por la administración nacional actual,
que, entre otras, no contempla la inflación en curso.
Sin embargo, las
recientes discusiones en torno a la desaprobación del presupuesto 2022 en el
Congreso, dejo en evidencia algo muy positivo para la salud republicana. Es que
al haber en el recinto economistas de fuste, preparados para la ocasión, con
gran conocimiento de la materia, se advirtió que los representantes del
oficialismo no tenían argumentos para rebatir la ficción presentada. En otras
palabras, quienes están a cargo de su confección, son
improvisados que agravan día a día el daño económico y social que sufre la
población. La única verdad es la realidad.
Un
presupuesto es un documento en donde se cuantifican pronósticos para un periodo
de tiempo determinado, indicando, la
cantidad de dinero que se necesita para hacer frente a cierto número de gastos
necesarios para acometer un proyecto, En el caso del presupuesto de una empresa, en este se
cuantifican previsiones de diferentes elementos, tales como las ventas, las
compras, la producción, los gastos administrativos y los gastos de ventas, etc.
[1]
Sin
partidas de ingresos y gastos, cualquier negocio del sector privado no estará
preparado para su crecimiento, es más, sin una suficiente preparación ante
contextos críticos como el actual, cualquier acontecimiento externo o interno
expondrá las vulnerabilidades de la unidad de negocios, llevándola a una
situación de insolvencia. La deficiente previsión como causa, tiene sus efectos
en las leyes económicas de la realidad.
Carlos Pellegrini, gran piloto de tormentas de la República Argentina : |
De igual forma, el presupuesto no solo es una herramienta financiera de transcendencia, es un factor de decisión en el negocio. Nada consistente puede decidirse si el presupuesto no refleja la realidad de la situación. No se trata de acertar en los números como si fuera un juego de azar, cualquier empresa del sector privado arriesga su subsistencia si improvisa sin objetivos ni metas prestablecidas.
El presupuesto exige que de forma cuidadosa se registren una serie de pronósticos a nivel de ventas, producción y costos entre otros factores [2]
De esta forma se consigue obtener una radiografía a medio o largo plazo de la
actividad de la empresa según se necesite. En síntesis, el presupuesto es un reflejo de la
responsabilidad y gestión en el manejo de la empresa.
A modo
comparativo, por un lado, se observa la atención y cuidado con que el sector
privado elabora su presupuesto, por ser un instrumento
de planificación, y por otro, el desinterés e irresponsabilidad
con la cual la administración pública confecciona el suyo. Para los
responsables de las políticas públicas la ley de leyes puede ser una ficción
sin importancia.
En conclusión, las graves fragilidades económicas provocadas por la inflación y la falta de un programa consistente, auguran que el peso se seguirá devaluando en línea con la tasa inflacionaria, esto es, en orden superior al 50% [3]. El gobierno recurrirá en los próximos meses sin dudas, al incremento de impuestos o la creación de otros nuevos, generando mayor presión sobre el sector privado, como lo sostiene la prensa especializada [4].
¿Consecuencias …?
Sin presupuesto no habrá política económica sería, por lo que se
pulverizan las posibilidades de crecimiento, control inflacionario y orden en
las cuentas públicas para el próximo año 2022; las empresas tendrán que realizar un exhaustivo control de gastos y costos para asegurar su subsistencia
y así evitar la insolvencia. Será necesario e imprescindible en este entorno hostil, reevaluar las proyecciones, estar atentos a las variaciones y ajustar el plan
de gestión tanto a cuestiones endógenas como exógenas. El corto plazo en la Argentina, no se
mide en meses, sino en días.
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[1] https://www.crecenegocios.com/
[3] https://es-us.finanzas.yahoo.com/noticias/argentina-usa-peso-frenar-inflaci%C3%B3n-190206488.html
Créditos de imagen:
Tormenta: imagen:https://www.tiempo.com/